Fidel ha demostrado que no es un ambisioso dictador encantado con el poder. Claro, el hombre es todo un demócrata, y por eso, ha renunciado al cargo que los ciudadanos cubanos libremente le encomendaron, tan solo 49 años después de tomarlo. Obviamente, los cubanos eligirán, libremente, a su hermano Raul. Faltaba más que la finca de los Castro, perdón, la isla revolucionaria, dejara de pertenecer a Fidel y su hermano, digo, cayera en las manos del imperio.
En fin.
Saludos a todos!!
miércoles 20 de febrero de 2008
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